De acuerdo con un informe de la firma financiera Merrill Lynch, los mercados financieros de las economías emergentes se vieron beneficiados con un “récord de ingreso” en el flujo de capitales equivalente a 33 mil 200 millones de dólares en las últimas 15 semanas, una cantidad por demás importante si se toma en cuenta que representa más de 80 por ciento del total registrado en lo que va del año. El mismo reporte señala que sólo México y Taiwán registraron pérdidas –de 100 millones de dólares cada uno– en las inversiones a sus respectivos mercados financieros, lo que les ha valido el mote de “patitos feos”, en comparación con el resto de las economías emergentes.

La difusión de estos datos arroja un indicador por demás preocupante sobre la economía de nuestro país: si bien el monto de la pérdida en las inversiones no es de suyo escandaloso, sí lo es el hecho de que México resulte cada vez menos atractivo para los capitales bursátiles, en un contexto mundial en que éstos se han desplazado de manera importante a mercados financieros de los llamados países en desarrollo.

La situación, aunque alarmante, no resulta extraña, sobre todo si se toma en cuenta la sostenida dependencia que México exhibe, en términos económicos, con respecto a Estados Unidos: nuestro país realiza cerca de 90 por ciento de su comercio exterior con la nación vecina, en tanto que más de la mitad de la inversión extranjera directa es constituida por capital estadunidense.En este contexto, es de imaginar el impacto negativo que una recesión en la economía de Estados Unidos –causada por una profundización en la crisis que padece el sector inmobiliario de ese país– tendría sobre la mexicana. Esta posibilidad ha sido desestimada por el titular del Ejecutivo federal –quien ha asegurado que “no habrá crisis” gracias a la solidez de las finanzas nacionales–, pero persisten las advertencias que contravienen su optimismo: el Banco de México ha asegurado, en semanas recientes, que “ha aumentado el riesgo de que el debilitamiento de la economía de Estados Unidos (…) tenga una repercusión negativa (…) en México”

Bibliografia

MEXICO: DEPENDENCIA ECONOMICA

periodico "LA JORNADA"

editorial de seccio de opinion

8 de Dicembre de 2007

http://www.jornada.unam.mx/2007/12/08/index.php?section=opinion&article=002a1edi

la cultura del mexicano
la cultura del mexicano

En México, las posibilidades de crecimiento y desarrollo han estado asociadas directamente a la deuda externa.

El auge petrolero estuvo asociado a una vulnerabilidad real y financiera que contribuyó a la crisis de 1982. En agosto de ese año se presentaron problemas en el servicio de la deuda externa y México anunció una moratoria en sus amortizaciones de capital.

En lo que se refiere a los cambios en la estructura de la deuda, se revela una creciente participación de los bancos privados en el financiamiento de la deuda externa, plazos de amortización más cortos y a mayores tipos de interés reales y un aumento de la proporción de la deuda del sector privado en el total. Todo esto se tradujo en un aumento del servicio de la deuda en relación con las exportaciones de bienes y servicios.

En 1989, el gobierno propuso a los más de 500 bancos acreedores que representaban la casi totalidad de los créditos contra México, una reducción
del saldo de la deuda, equivalente al precio al que se cotizaban lo papeles mexicanos en el mercado internacional. De esta manera la deuda externa pasó de 50 a 17% del PIB, y el país pudo liberar recursos que le permitieron crecer.

En cuanto a la conversión de deuda externa por interna, de acuerdo con el Informe sobre la situación de las finanzas públicas, al cierre de 2006, la deuda

neta del sector público aumentó de 2 billones 318 mil 200 millones de pesos en al año 2000 a 3 billones 358 mil 223 millones de pesos. Mientras la deuda externa disminuyó este sexenio en 22 mil 296 millones de dólares, la deuda interna del gobierno federal aumentó en 516 mil 516 millones de pesos. En cuanto a la conversión de deuda externa por interna, de acuerdo con el Informe sobre la situación de las finanzas públicas, al cierre de 2006, la deuda neta del sector público aumentó de 2 billones 318 mil 200 millones de pesos en al año 2000 a 3 billones 358 mil 223 millones de pesos. Mientras la deuda economía informa 113 externa disminuyó este sexenio en 22 mil 296 millones de dólares, la deuda interna del gobierno federal aumentó en 516 mil 516 millones de pesos

Bibliografia

CONTRERAS DAVILA Karina

DEUDA EXTERNA, CRISIS Y CRECIMIENTO EN MEXICO

revista: ECONOMIA

num. 349

nov.-dic. 2007

 

http://132.248.45.5/publicaciones/econinforma/pdfs/349/349_08talinacontrerasok.pdf

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